APADESHI Asociación de Padres Alejados de sus hijos
"La tenencia compartida marca la madurez de los divorciados"
A FONDO: SARA ROZEMBLUM
DE HOROWITZ, MEDIADORA
Padres, hijos y responsabilidades. Los conflictos familiares estallan en el
nivel de las emociones y son muy complejos. En ellos quedan siempre atrapados
los hijos del matrimonio que se disuelve. Para protegerlos, es indispensable que
los mayores acuerden entre sí reglas que prioricen los derechos de los menores y
la construcción de su futuro.
Claudio Martyniuk. DE LA REDACCION DE CLARIN.
Así lo cree Sara Rozemblum de Horowitz, doctora en psicología clínica, mediadora
especializada en la Universidad de Harvard y becaria de la Rockefeller
Foundation. Directora del Programa interdisciplinario de actualización en
alternativas a la resolución de conflictos (posgrado de Psicología de la UBA),
Horowitz es autora de varios libros sobre mediación.
Muchos valores y criterios de trabajo han variado en los últimos tiempos. ¿Se
puede afirmar que ha cambiado la manera en que la Justicia aborda los conflictos
de índole familiar?
-Sí, en la Justicia de todo el mundo ha habido un viraje. Hasta la Primera
Guerra Mundial la patria potestad era del padre: veníamos de la patria potestad
romana, donde el padre podía comprar, vender y hasta comer a su hijo. Entonces,
el padre era el que decidía y, en caso de divorcio, la patria potestad seguía
teniéndola el padre. Después de Freud, el vínculo madre-hijo se empezó a
priorizar. La relación con la madre se tornó primordial y ningún juez se animaba
a separar el vínculo madre-hijo. Ahora se están priorizando los derechos del
niño. Pero es difícil entender cuál es el bienestar del menor y poder mirar
desde él, porque siempre el chico queda contaminado del padre o madre con quien
convive, padre o madre que se arroga el derecho de ser la voz de ese hijo e
hija. Por eso los hijos suelen quedar muy atrapados en el divorcio de los
padres.
· ¿Ayuda la mediación a resolver los conflictos que surgen en todo divorcio?
-Los divorcios son situaciones muy complejas y mantenerlos dentro del pacto de
la privacidad y la confidencialidad de la mediación ayuda a calmar el fragor de
las batallas. La mediación es una alternativa donde la gente, en lugar de ir a
un juez y perder el control de la decisión -entrar en un proceso tribunalicio es
como llegar a un hospital: uno entrega su cuerpo, su familia; se entrega a
resoluciones que va a tomar otro- sigue reteniendo el poder de determinar su
futuro, porque en el ámbito de la mediación sólo las partes deciden; el mediador
es un facilitador.
· ¿Los resultados positivos de la mediación se dan ante problemas familiares
de todas las clases sociales, o provienen fundamentalmente de los sectores
medios y altos?
-En mi experiencia, la gente más sofisticada es más difícil, porque tiene
respuestas más preelaboradas, o siempre puede pagar un honorario mayor. El
conflicto surge en el nivel de la emoción. Y es allí donde se puede lograr la
resolución. Por eso, los que trabajan con emociones -asistentes sociales,
psicólogos y psiquiatras- son los mejor capacitados porque están fogueados en
ese abordaje. La gente queda involucrada emocionalmente, y ya no es la búsqueda
de "mi beneficio"; a veces la reacción termina siendo "si los dos tenemos que
perder, que el otro pierda más que yo". Y éste es un nivel donde el que tiene
mejor posición económica a veces siente que tiene más recursos para invertir y
que puede pelear más tiempo. La gente sencilla a veces es más sencilla también
para resolver sus conflictos en la mediación.
· La disputa por la tenencia de los hijos en los divorcios tiene una nueva
respuesta: la tenencia compartida. ¿Se aplica y promueve en nuestro medio esta
solución?
-Está demostrado, sobre todo en el hemisferio norte, que la tenencia compartida
es la que da mejor imagen del padre ante los ojos de sus hijos, ya que cuando la
madre tiene la tenencia, los hijos tienen de su padre una visión desvalorizada.
El mismo padre, cuando la madre está a cargo de la tenencia, tiene una
autopercepción de su rol como de poco valor; esto me parece que colabora con que
los padres bajen la cuota alimenticia, a veces porque no tienen, a veces porque
crean una nueva familia, y a veces porque sienten que es su único modo de tener
algún control e injerencia en la familia. En cambio, el padre funciona mejor
cuando comparte la tenencia. En nuestro país, hasta hace cinco años, la tenencia
compartida no era algo considerado como muy bueno, porque se pensaba que traía
más problemas. En este momento, esta percepción está cambiando. La tenencia
compartida marca la madurez de parte de los padres divorciados, ya que exige que
ambos se pongan de acuerdo en cuestiones mínimas sobre los hijos. Si los padres
no se pueden poner de acuerdo en las cuestiones mínimas, no puede haber tenencia
compartida, porque alguien tiene que decir. El resultado de la tenencia
compartida es mucho mejor, según las estadísticas.
· Es extraña la imagen del régimen de visitas, ya que parece propia de un
padre devenido extraño, de visita ante sus hijos.
-Es interesante, porque la ley fija que las visitas son en favor del hijo, pero
la madre conviviente siente que las visitas son en favor del padre. Y en
realidad, la ley no quiere beneficiar al padre. No le quiere hacer ningún mal al
padre, pero la ley -y la psicología también- piensa que el chico necesita gozar
del contacto con ambos padres. El padre puede no tener dinero para mantener al
hijo, pero puede ser una guía espiritual, puede conducirlo, apoyarlo y darle
montones de otras cosas que no sean sólo el dinero.
· Sin embargo, el conflicto y diversas situaciones existenciales a veces motivan
una separación muy profunda entre el padre, o madre, y los hijos.
-Hay situaciones extremas que exigen un trabajo de revinculación. La
revinculación es un modo de aplicar la mediación, que trabaja con presente y
futuro. Las personas en conflicto hablan del pasado, y para el mediador el
pasado es un referente, pero nada más que un referente, y la solución es
presente y futuro. Cuando hubo, durante mucho tiempo, corte de contacto -no del
vínculo; el vínculo persiste, aunque sea malo- entre el padre y sus hijos, o la
madre y sus hijos, a veces abuelos y nietos, a veces hermanos entre sí, a veces
en este tipo de casos una parte va al tribunal a pedir ser revinculado. Como
pasó mucho tiempo sin verse, el juez o la jueza indican una figura intermedia
entre la terapia y la mediación: la revinculación. De la mediación viene la
focalización del presente y del futuro; de la terapia surge el estar
centralizado en las necesidades del menor. Así se trabaja para restablecer el
vínculo. Este restablecimiento es dificultoso porque el contacto está cortado o
porque el vínculo se negativizó (sólo se hablan para insultarse). Entonces,
durante un tiempo, en un proceso similar al de la mediación, se arma una mesa de
diálogo, donde se trabaja presente y futuro y los chicos pueden preguntar cosas
del pasado, pero no el padre.
· ¿Por qué lo padres no pueden hablar del pasado con sus hijos?
-Este encuadre es el aprendizaje de muchas equivocaciones, fracasos y traspiés.
Hagamos la composición de lugar. Supongamos que el caso de desvinculación fue
después de un divorcio. Puede ser que los chicos atestiguaron, puede ser que el
padre quiera preguntar por qué lo hicieron, por qué "mintieron", por qué
contaron algo que el padre no recuerda y los chicos sí. Los recuerdos son
cuestiones bastante subjetivas. Y lo que el chico recuerda, más lo que los
padres le dijeron, más lo que la muchacha habló, más lo que les decimos produce
una confusión que ya no se puede aclarar. En los conflictos familiares, el
pasado, si se quiere aclarar, oscurece. Hay que tirar para adelante y armar el
futuro. Entonces, no permito que el padre caree y cuestione a los chicos: "por
qué atestiguaron en contra mío", "por qué dijiste tal mentira". Lo dicho, dicho
fue y lo que el chico recuerda es su recuerdo, no importa que sea o no realidad:
para el chico es realidad, y tenemos que trabajar con esa realidad. Las
emociones y las intencionalidades que uno pone en el otro no se pueden cotejar
ni aclarar ni se puede cambiar el pasado. Además, yo tomo el acto por el cual la
Justicia dispone el inicio de la revinculación como una indicación firme.
Aprendí que si digo: "Si ustedes quieren, se revinculan; si no quieren, no se
revinculan", llego al fracaso. Yo les digo: "La jueza -o el juez- quiere que
ustedes puedan gozar del padre y madre que tienen vivos. Cuánto tiempo, cómo se
van a ver, vamos a ir viéndolo. Ustedes se van a comenzar a ver acá. Se quiere
que tengan algún contacto mutuamente beneficioso. No les da a ustedes, en medio
de la revinculación, el derecho a decidir que pueden no ver a papá o a mamá,
porque cuando ustedes sean grandes, y sean papá y mamá, puede que entiendan las
cosas diferentes, y se arrepientan o entiendan qué significa no querer ver a un
papá o a una mamá. Y ella no quiere que ustedes tengan que buscar esa salida".
· En alguna medida, su éxito parece depender de la reconstrucción de una
autoridad legítima. ¿Cómo pensar la problemática de la revinculación con
relación al abandono o al maltrato?
-Hay chicos internados en institutos que empezaban a flagelarse con saliva la
piel, hasta que se ulceraban; entonces, la directora del instituto iba a buscar
a su madre o a su padre para que los visitara. Y esa madre o padre a lo mejor
estaban en la cárcel, o habían sido separados del menor porque lo habían
golpeado o habían abusado del chico. Ahí yo aprendí que no existe un pa quete
entero llamado padre o madre. Hay una parte del padre que es agresor o que no le
puede dar protección. Pero hay otra parte del padre que siempre es protector. El
vínculo del hijo con el padre siempre es ambivalente, como todos los vínculos
fuertes que tenemos. Entonces, hay una parte del padre que lo puede proteger.
Puede que el padre no tenga visitas con el chico solo hasta dentro de diez años,
pero puede tener visitas con los abuelos, puede tener visitas con la asistencia
de algún otro adulto. No existe padre ciento por ciento malo, como no existe
padre ciento por ciento bueno. Tiene que tener un vínculo que le dé protección,
que nunca más lo ataque, para lo cual deben garantizarse todo el control y la
seguridad en los contactos. Habrá casos donde el padre no pueda tocar al hijo ni
abrazarlo ni darle un beso sin pedirle permiso, ni estar a solas con él. Son
casos muy serios, ¿pero por qué ese chico no va a tener el beneficio de ese
porcentaje del padre que protege, que es bueno y que al chico le sirve?
· ¿Y aun en esos casos mantiene su restricción a revisar el pasado?
-Sobre todo en esos casos. Lo que tiene que haber es una declaración del padre
que diga: "Yo me equivoqué en el pasado, yo soy responsable de todo, vos no
tuviste la culpa de nada, y voy a tratar de ser mejor padre en el futuro". Los
chicos que padecieron la violencia son ambivalentes: a veces quieren acercarse
al padre, a veces no. También quiero decir que la sociedad es bastante
desmemoriada. Con el paso del tiempo, cambia la impresión de los jueces y de
todos los profesionales intervinientes en un caso de abuso y violencia. Y cuanto
más parecidos tenga el profesional, abogado o juez interviniente, con el padre
abusador, menos memoriza qué ocurrió. En la revinculación se trata de establecer
límites, de proteger al menor, de restablecer las visitas y la paz. Hay casos
que son grises: la madre acusa al padre de haber intentado abusar del chico.
Esos casos suelen quedar sin poder comprobarse. Decirle al chico que no pasó
nada, o darle un cheque en blanco al padre, no vale. El padre debe aceptar tener
contacto con el hijo en presencia de los abuelos, no tocar al chico nunca, no
pasarle cuentas a la madre, y empezar a funcionar de vuelta como padre, que es
lo mejor que puede hacer.
· Estos resultados parecen dar cuenta de las posibilidades de éxito del trabajo
institucional cuando se complementan especialidades y se concreta un esfuerzo
para la edificación de personalidades futuras que, de otra forma, podrían llegar
a ser prematuramente demolidas por la vida. Pero la cuestión es la extensión de
estas herramientas en medio de un país empobrecido y atravesado por la crisis,
con cientos y cientos de miles de chicos absolutamente desamparados, sin figuras
de padre y madre, y sin infancia.
-Sin que el árbol nos impida ver el bosque -porque su pregunta se refiere al
bosque y yo hablo del árbol-, me parece que mejor hagamos algo en lo cotidiano,
en el plano en el que algo podemos hacer. Su pregunta habla de violencia
estructural en la sociedad; yo me refiero a la violencia directa en la familia.
Yo siento que se hace un aporte al trabajar en la reconstrucción de los lazos
familiares sobre valores. Me parece que así se trabaja para el futuro, sobre las
necesidades del menor, sobre la responsabilidad y no sobre culpa. El padre es
responsable. Y nadie ha podido demostrar que un chico la pasa mejor sin un padre
o sin una madre, teniéndolos a ambos vivos. Que lo decida, en todo caso, el
chico a los veintiún años. El pasado, la culpa, sirven poco. Me parece que la
cuestión es estar en un mundo de responsabilidades, aceptar la ley, basarnos en
valores, entender la necesidad de un no, entender el sufrimiento.
COPYRIGHT CLARIN, 2002.