APADESHI
Asociación de Padres Alejados de sus hijos
EL SÍNDROME DEL PADRE AUSENTE
Lic. Adrián Tucci *
La imagen paterna se
consolida con la presencia y el apoyo permanente frente a un hijo varón que
demanda modelos
Durante mucho tiempo,
el padre ausente y distante fue casi un paradigma de nuestra cultura. El niño
era criado en un medio femenino. No obstante, había ritos de iniciación que
marcaban el ingreso al mundo masculino: cuando el muchachito se ponía los
pantalones largos y cuando hacía el servicio militar.
Por otra parte el
camino hacia la identidad masculina estaba claramente señalizado por normas y
pautas estrictas: cómo debía vestirse un hombre, cómo debía cortarse el pelo,
comportarse frente a una mujer, hablar o moverse.
También había lugares
donde se podía facilitar la transición del ámbito femenino al ámbito masculino:
el club de barrio, la canchita de fútbol, los bares (que eran exclusivos para
hombres), la parroquia, el movimiento político juvenil, etc.
Hoy en día la
construcción de una identidad masculina es mucho más incierta y conflictiva
debido a la ausencia de todos los elementos anteriormente citados. De ahí que
sea tan importante una buena relación padre e hijo y que tomemos conciencia de
lo pernicioso que puede ser en estos momentos el modelo de padre ausente y
distante.
Un hijo que crece con
un padre de estas características no se siente querido.
"¿Qué hice mal que mi padre no me quiere", se puede preguntar; o peor aún: "¿Qué
tengo yo de malo que mi padre no me quiere".
Más todavía, cuando
estas preguntas no se pueden formular conscientemente, se genera un sentimiento
de culpabilidad que es la semilla de comportamientos indeseables en el niño o el
joven: rebeldías inexplicables, conductas desafiantes, búsqueda de situaciones
riesgosas, o por el contrario, miedos, dudas, inseguridades y profundos
conflictos acerca de la propia masculinidad.
Deberíamos agregar a esta lista de problemas un largo etcétera.
ALGUNOS DE LOS
ERRORES PATERNOS MÁS COMUNES
-
Muchos padres todavía tienen temor de estar con el bebé o el prejuicio de que
debe ser "atendido" por su madre. Es deseable que la relación con el hijo
comience apenas nace.
-
Algunos tienen una relación cariñosa con el chico hasta que se transforma en
un adolescente. Entonces, en esa etapa se alejan, no saben qué hacer, o dejan
de besarlo o hacerle alguna caricia. Es como si la ternura no estuviera
permitida entre varones, ni siquiera entre padres e hijos. El muchachito se
siente súbitamente abandonado.
-
Otras veces es el púber o el adolescente el que siente vergüenza del contacto
físico con su padre y se retrae. Entonces, éste no perdona el rechazo y adopta
una actitud hostil.
- El
padre se siente decepcionado porque su hijo no sigue sus gustos, sus
inclinaciones, su cuadro de fútbol, su modo de ser.
Es muy fuerte el mito del heredero, o del hijo que realizará el sueño paterno
frustrado o que continuará con la tradición familiar.
- El
padre que critica la moda que sigue su hijo, su forma de hablar, la música que
escucha o las películas que ve. Intenta inculcar que "todo tiempo pasado fue
mejor".
- En
el otro extremo está el padre "amigo" que se mimetiza con su hijo adoptando
formas adolescentes. No sabe poner límites y le cuenta sus problemas
originando con esta actitud una gran confusión.
QUÉ HACER
- Si
tiene dudas o está desorientado busque dónde asesorarse. Muchos hombres
desestiman la psicología porque prejuzgan que "es cosa de mujeres o personas
débiles". No se sienta avergonzado de buscar información o consejo, los padres
de antes no lo necesitaban porque habían aprendido en la experiencia un modelo
aplicable. Esto ahora no existe.
- Si
la información no le basta, busque ayuda profesional. Nadie puede decirle qué
debe hacer, pero sí pueden ayudarlo a pensar.
-
Hágale saber a su hijo que usted no está porque trabaja para poder
alimentarlo, proveerlo y cuidarlo. Llámelo por teléfono desde su trabajo, y si
es posible llévelo con usted aunque sea una vez. Suele ser una experiencia
fascinante e inolvidable para los niños y que le confiere sentido a muchas
cosas.
-
Aprenda a decirle "te quiero" a su hijo de tanto en tanto. Aunque le cueste.
Si no puede escríbaselo.
-
Valore lo que el chico hace: el estudio, los deportes, su entretenimiento
favorito. No lo juzgue ni lo critique. Si no comparte sus inclinaciones
musicales no necesita aturdirse junto a él, simplemente hágale saber que sus
gustos son distintos sin menospreciarlo.
-
Comprenda que su hijo vive en un mundo diferente, que no cumplirá con sus
expectativas, que tendrá actitudes y pensamientos que no se parecen a lo que
usted experimentó en esa edad.
-
Muchas veces los hijos necesitan simplemente ser escuchados, nada más. Y nada
menos. Necesitan que se los escuche sin ser juzgados, sin ser criticados, sin
consejos ni sermones.
Paternidad y
masculinidad
Ser padre hoy en día es un gran desafío. Sin duda experimentamos preocupaciones,
temores y una gran incertidumbre, pero el construir una sólida relación con
nuestro hijo varón es la hermosa tarea de ayudar a tallar un alma masculina y de
descubrir en nosotros mismos nuevas formas de expresar la masculinidad.
Es la maravillosa oportunidad de los nuevos varones.
* Director del
Instituto Argentino de Terapias Naturales
Publicado en la Revista Salud
Alternativa, n° 9