APADESHI Asociación de Padres Alejados de sus hijos
La pediatría y el divorcio de los padres
Dr.Pedro Barreda
La familia
Aunque es mejor que los papás estén juntos hay que aceptar la realidad. Pese a que las estadísticas del INE señalan que el 15% de los matrimonios se anulan, no se conocen cifras exactas puesto que hay muchas separaciones de hecho sin nulidad. En Chile las cifras están alcanzando a las de Estados Unidos, donde la mitad de los matrimonios o convivencias se separan antes de que los hijos cumplan 18 años.
Cada año, más de un millón de niños se enfrenta al divorcio de sus padres en los Estados Unidos; por desgracia, el 40% de los matrimonios en ese país terminan así, 75% de los divorciados vuelven a casarse y, de ellos, 50% se divorcian nuevamente. En Chile la cosa no esta tan clara y hay mucha discusión en el congreso Sin embargo, cada vez son más las parejas que deciden divorciarse, hecho que impacta negativamente en la vida de los hijos.
El 90% de las madres se quedan con sus hijos y les toma un mínimo de tres años adquirir nuevo orden y estabilidad en sus vidas. Un porcentaje importante de los hijos de divorciados no ven a su padre después de la separación.
A los niños les afecta este quiebre. Es el duelo de perder a su familia de mamá y papá juntos y la cotidianidad con el padre, ya que la mayoría de los hijos vive con la madre. Por ello, experimentan las consecuencias en cualquier etapa de la niñez o adolescencia como un estancamiento o regresión en su desarrollo.
En la escuela se nota desde la etapa previa, cuando la familia ya está mal. Disminuyen su rendimiento y atención, empiezan a faltar más o no traen sus materiales.Sin embargo, cuando la separación es bien llevada por los padres, o sea no se descalifican mutuamente y hay acuerdos, el duelo que ésta implica para el niño puede elaborarse y superarse como cualquier otro, explica la terapeuta.
Esto permite que los problemas escolares iniciales mejoren tras un período de adaptación que puede llegar a durar dos años.
El pediatra puede ayudar a disminuir los efectos adversos del divorcio en los niños, es muy importante iniciar este apoyo tan pronto como sea posible
Aunque el divorcio o la separación pueden constituir una solución para un matrimonio con problemas graves y la disminución de la agresividad intrafamiliar es, desde luego, benéfica, para muchos niños y sus padres las tensiones continúan y el proceso del divorcio es largo y doloroso. Hay que tomar en cuenta que el divorcio no es un hecho aislado, sino un proceso que desintegra la unidad familiar y la estabilidad emocional y, muchas veces, económica de los hijos y durante este período habrá siempre numerosos cambios y ajustes en su vida.
Hay todo un período antes de tomar la decisión, tan dañino como el evento mismo y además hay mucha falta de conocimiento como criar a un menor sin la presencia de un padre o de una madre.
Si muchas veces no lo tienen claro como criar en pareja unida de matrimonio, mas difícil resultara ahora.
Donde están los pediatras y que área de la pediatría moderna se encargara de aconsejar a estos padres o madres desamparados y entristecidos, con niños marcados para toda la vida.
Seguimos expertos en bronquitis obstructivas, otitis, exámenes sofisticados, scanners en fin, un área de apoyo poco explorada y también de poco motivo de consulta
Las reacciones de los hijos ante este problema varían mucho de acuerdo a su edad y temperamento y a la habilidad de los padres para satisfacer sus necesidades y dar prioridad a los sentimientos de sus hijos; los efectos negativos del proceso son más dramáticos durante los primeros dos años.Pocos niños sienten alivio ante el divorcio, aunque el matrimonio haya sido turbulento, ya que lo perciben como la pérdida de la estructura que les proporciona estabilidad y soporte. Muy raramente un niño escogerá el divorcio como la solución a los problemas de sus padres.
Los infantes y los niños menores de tres años pueden reflejar la angustia, tristeza y preocupación de los padres, frecuentemente se muestran irritados, llorosos, miedosos, agresivos y pueden manifestar problemas de sueño y gastrointestinales así como una regresión en su desarrollo.
Entre los 4 y los 5 años de edad, a menudo los pequeños se culpan por la infelicidad de los padres, temen ser abandonados y presentan pesadillas y fantasías.
Los niños en edad escolar pueden estar tristes y preocupados, mostrarse agresivos y temperamentales, con frecuencia se sienten atrapados en conflictos de lealtad y se sienten decepcionados y rechazados por el padre que los abandonó; su desempeño escolar se ve muy disminuido.
Los adolescentes experimentan una baja en su autoestima y pueden desarrollar una autonomía emocional prematura, es decir, comportamientos sexuales inapropiados, abuso de sustancias como drogas, tabaco o alcohol, depresión e incluso comportamientos delictivos.
A cualquier edad y con frecuencia, los hijos pueden presentar síntomas sicosomáticos como una respuesta a la cólera, a la sensación de pérdida y abandono y a otros estresantes.
Además de la pérdida del contacto diario con sus padres, el niño enfrentará otro tipo de problemas fuera de casa; muchas de sus actividades se verán complicadas por el horario de visitas, falta de dinero o, simplemente, porque los padres no se pongan de acuerdo.El médico se deberá reunir con los padres, de preferencia los dos a la vez, para analizar la situación presente, ayudar a planear soluciones a las necesidades del niño y reestablecer la buena relación médico-paciente con ambos padres. El Pediatra puede ayudar a los padres a comprender mejor los sentimientos de su hijo y darles consejos para que le expliquen al niño la situación. El pediatra debe insistir en ser el "abogado defensor" del niño y no tomar partido por ninguno de los padres.
Es muy importante que las rutinas diarias del niño, como la escuela, las actividades deportivas, el contacto con la familia y amigos, la disciplina y sus responsabilidades permanezcan lo más normales posible. Deben también entender que ellos no fueron los causantes del divorcio y que no podrán volver a reunir a sus padres.
Si alguno de los padres se vuelve a casar, es importante que el nuevo cónyuge colabore en la educación y el niño debe aprender a respetarlo; si el padre biológico es tan posesivo que no permite que su nueva pareja se involucre con su hijo, éste se convertirá en causa de fricciones en el nuevo matrimonio.
Hay varias medidas que se pueden tomar para ayudar a sus hijos a sobrellevar la traumática experiencia del divorcio de los padres, la más importante es explicarle la situación antes de que uno de los padres se vaya de la casa, de preferencia hágalo con ambos padres y todos los hijos presentes.Tome en cuenta, además, las siguientes recomendaciones:
1.- Asegúrele con mucha frecuencia que ambos padres lo quieren. Explíquele que, aunque Ustedes están descontentos el uno con el otro, a su hijo lo quieren mucho. Ambos padres deberán pasar mucho tiempo con él, acariciarlo y mimarlo; sin embargo, no se deben iniciar malos hábitos, como permitirle que duerma con Usted.
2.- Mantenga la rutina diaria de su hijo lo más normal posible. Entre menos cambios tenga que enfrentar, el niño sobrellevará más fácilmente la crisis del divorcio; trate de mantenerlo en la misma casa o en el mismo vecindario, si esto es imposible, por lo menos manténgalo en la misma escuela. Asegúrele que, aunque su nivel de vida disminuirá un poco, usted continuará satisfaciendo sus necesidades básicas.
3.- Asegúrele que será visitado por el padre que no vive con él y que éste lo quiere mucho. Los niños necesitan ambos padres, el divorcio les causa confusión y se pueden sentir abandonados. Programe las visitas de acuerdo a un plan definido y fijo; es más recomendable una visita larga, de un día completo cada semana o quince días, que varias visitas cortas y apresuradas. Si tiene varios hijos deberá pasar el mismo tiempo con cada uno de ellos. El padre visitante deberá cumplir sus promesas y recordar las fechas importantes como los cumpleaños. Ambos padres deben esforzarse porque las visitas sean agradables. Permita que su hijo le cuente lo bien que la pasó con su ex cónyuge. Insista en que lo llame por teléfono frecuentemente.
4.- Si el padre que no tiene la custodia deja de colaborar, encuentre sustitutos. Pídale a un pariente o amigo que pase tiempo con su hijo y explíquele al niño que su padre no puede visitarlo por ahora porque tiene problemas
5.- Ayude a su hijo a expresar sus sentimientos dolorosos. Nunca lo cargue con sus propios problemas y evite expresarse mal de su padre; responda con honestidad a sus preguntas. Si la ira se convierte en una conducta destructiva, deberá imponer límites.
6.- Hágale entender que él no tiene la culpa del divorcio.
7.- Explíquele claramente que el divorcio es definitivo. Esto ayudará a que se adapte mejor y acepte la realidad del divorcio.
8.- Proteja las opiniones positivas que el niño tenga de ambos padres. Trate de mencionar los puntos buenos del padre ausente. Desahogue sus propios sentimientos negativos con otro adulto, no con sus hijos. Nunca le pida que tome partido, un niño tiene que sentir lealtad hacia ambos padres
9.- Mantenga la disciplina normal en ambas casas. Si un padre se comporta demasiado indulgente, el otro tendrá problemas en lograr que el hijo se porte bien. La competencia excesiva por el amor de un niño mediante privilegios o regalos, producirá un niño mimado. Las reglas básicas generales acerca de la disciplina deberán ser establecidas por el padre que tenga la custodia del niño.
10.-No discuta con su ex cónyuge en presencia de su hijo; además, trate de evitar las disputas por la custodia. El niño necesita seguridad y estabilidad. De ser posible, evite separar a los hermanos.
11.-Consiga información, tanto para Usted como para su hijo. Hay innumerables libros que los ayudarán a explicar y superar esta situación.
Busque asesoría si su hijo presenta problemas como:
- Anomalías en la alimentación o el sueño por más de dos semanas.
- Presenta depresión.
- Su hijo se niega a recibir la visita del padre que no tiene la custodia.
- Usted considera que el otro padre está perjudicando a su hijo.
Para enfrentar la estigmatización
Una dificultad que los hijos de padres separados pueden enfrentar es la estigmatización que ocurre porque tienen problemas iniciales. Sin embargo, aún cuando éstos son superados, muchos continúan atribuyendo cualquier dificultad posterior a la separación, explica la psicóloga Tania Donoso.
Por lo mismo, muchos progenitores la ocultan generando un círculo vicioso. Los padres callan y los educadores se dan cuenta de que algo pasa, pero no se atreven a preguntar.Esto no beneficia al menor que tendría más apoyo si ambas partes se comunicaran. Además, hay colegios que tienen como requisito de admisión que los padres estén casados. Si se separan durante la escolaridad del niño hay que estar atentos a ver cómo el establecimiento lo trata.
Si lo acogen y está bien inserto no hay motivos para cambiarlo. Pero si el colegio y su vida social-escolar gira en torno a la familia formada por madre y padre, la situación puede hacerse difícil y generar rechazo escolar en el niño.
Dr.Pedro Barreda