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 Los cambios sociales en los roles genéricos

Lic. Susana Pedrosa de Alvarez

Pertenecer al género femenino o masculino no está determinado solo por lo biológico.

Como ser varón o como ser mujer, son categorías simbólicas determinadas por un contexto histórico y socioeconómico dado y que sufre cambios permanentes. Es también una construcción subjetiva ya que la Cultura ejerce algún tipo de presión para que un sujeto adopte determinados rasgos de personalidad que serían esperables para cumplir con ese rol femenino o masculino. ( Gus,1993).Los sujetos adoptan esos rasgos a través de un complejo proceso individual al que nos referiremos en las conclusiones finales.

La pasada Sociedad Patriarcal, en donde el varón tenía el dominio total, la mujer no votaba ni tenía poder de decisión, posibilitó una Ideología basada en los estereotipos sexistas de la mujer confinada y dedicada al hogar y la crianza y en el estereotipo del hombre Jefe de Familia en un rol autoritario de proveedor y de distribución del dinero. Situación desigual e injusta en la que la mujer era su subordinada y quedaba reducida a ser un enser doméstico propiedad del marido ( Dobash y Dobash ,1979) .

Esta ideología tenía un modelo de lo que era ser un hombre y una mujer en una Sociedad en la que la que todos los privilegios eran para el l varón. La mujer no podía vender ni comprar nada sin el consentimiento del marido, no votaba ni participaba en lo público, etc. Las cualidades que se esperaban de ella eran : ser dulce, tierna, generosa, pasiva, débil, no inteligente, madre de familia, temerosa, pasiva, emocional , subjetiva y no interesada en los temas económicos ni prácticos sino romántica.

El "orden" en la Sociedad Patriarcal descansaba en que las mujeres asumieran tales "cualidades" como naturales lo que aseguraba que no existieran cuestionamientos. Para el varón, el estereotipo prescribía lo opuesto: ser asertivo, agresivo, independiente, fuerte, inteligente, valiente, autoritario, buen proveedor y sostén del hogar y de los hijos. Capaz de sobreponer su autoridad en la familia de la que era Jefe indiscutido y único administrador del dinero.

Pero en la actualidad ,estos estereotipos ya no tienen vigencia por los profundos cambios sociales y económicos que se han producido a lo largo de los últimos cincuenta años. 

¿ Cuáles son los cambios? En lo social, la liberación femenina y la liberación sexual. En lo político, la equiparación de derechos y obligaciones legales. ( la mujer se convierte con el voto en un sector importante a ser considerado por los políticos ). En lo económico, la entrada de la mujer en el mercado laboral y en el ámbito político y público.

En lo familiar ,estos cambios estructurales han afectado también los roles familiares y también los roles genéricos. La sociedad pasó de una organización genérica sexista a medida de los estereotipos tradicionales a una concepción de género más igualitaria. Es decir, hombres y mujeres participan de la vida pública y del trabajo y desarrollan rasgos instrumentales acordes para ello. ( Ambos deben ser asertivos, inteligentes, seguros de sí, cualidades que antes "eran" solo esperables en los varones etc.). 

Algunos varones también participan en la crianza y han desarrollado las cualidades afectivas que se necesitan para ello ( Empatía, capacidad de expresar los sentimientos , intereses culinarios etc. que eran del exclusivos del "ámbito doméstico-femenino").

Si los estereotipos sexistas de la Sociedad patriarcal y la polarización marcada que indican estuvieran vigentes en forma plena, esto se reflejaría en los estudios longitudinales y transversales sobre diferencias en los rasgos de la personalidad de varones y mujeres.

Entonces, encontraríamos que las diferencias en los rasgos de la personalidad entre varones y mujeres concuerdan con los estereotipos ya descriptos. Pero veremos que esto no sucede y veremos también por qué.

Utilizaremos un análisis comparativo de todos los estudios sobre diferencias genéricas realizados desde 1958 a 1992 a través de los estudios de test de personalidad validados científicamente . ( Feingold, ...........). Estos estudios encontraron que los varones eran más asertivos . Los varones tenían mayor autoestima pero solo en un grado "insignificante". 

Que las mujeres eran más extravertidas, tenían más autoconfianza en ellas mismas que los varones y se inclinaban en grado mayor que los hombres a actividades relacionadas con la crianza. No huvo diferencias entre los géneros en ansiedad social, impulsividad, agresividad, actividad ni en lo ideativo . 

Otros estudios anteriores al de Feingold, como el de Maccaby y Jacklinn ( 1974) no usaron un método científico sino narrativo y hallaron que los hombres eran más dominantes, agresivos y menos ansiosos que las mujeres.

Otras revisiones sobre las diferencias genéricas usaron el méta –análisis . Los meta- análisis de todos los estudios sobre diferencias de género de Maccaby y Jacklin ,(1974) sobre el pdo. 1958-1974 y los de Hall ( 1984) en el pdo. 1984-1992, demostraron minúsculas diferencias entre varones y mujeres ( menos del 0,l0) en algunos rasgos como asertividad y autoestima .Los hombres eran 0,10 menos ansiosos que las mujeres. No existieron diferencias genéricas en las escalas de impulsividad, capacidad de control, agresividad, actividad ni en lo ideacional y en el órden.

El estudio de Feingold encontró que las diferencias más significativas entre varones y mujeres se relacionaba con sus preferencias para la elección de pareja. Los varones se basaban en la atracción física y las mujeres buscaban compañeros con mayor estatus socieconómico y ambición y valoraban más estos rasgos.

Estos estudios fueron realizados en base a la evaluación de 105.742 sujetos a través de 36 grupos normativos independientes. Se realizó también un estudio comparativo entre naciones con 1.050 sujetos . Se utilizaron 13 test de personalidad. La totalidad de estudios comparados
fue enorme.

¿ Porqué los varones presentan rasgos distintos que las mujeres aunque estas diferencias no sean tan notables ni corresponden a las dictadas por los estereotipos sexistas? Desde un abordaje social, las diferencias genéricas están relacionadas con factores sociales y
culturales .Especialmente con los roles sociales . Los roles tradicionales de hombre y mujer que eran funcionales en la anteriores décadas ahora ya no nos sirven . 

Las diferencias ínfimas entre varones y mujeres que indicaron los estudios nos señalan su fractura, su falta de vigencia y su progresión hacia formas más igualitarias de definiciones genéricas. Más aún, que los sujetos que muestran los rasgos tradicionales de los estereotipos sexistas están alejados de la "norma".

Sin embargo, los estereotipos machistas circulan en la cultura y están arraigados en el costumbrismo jurídico y también en el discurso pseudocientífico . Pero la identificación del sujeto con los roles sexistas resultaría ser más un comportamiento desviado que explicaría porqué algunos sujetos que se identifican con estos estereotipos presentan conductas violentas. Visto de esta forma, los estereotipos sexistas, hoy disfuncionales, serían una racionalización que usan algunos sujetos para justificar sus comportamientos abusivos. Pero en absoluto son rasgos verificados en la población normal . Estos rasgos explicarían por su presencia un "perfil psicológico del hombre violento". 

Las teorías feministas consideran el proceso de socialización de rol como central en el poder de género como causa de las violencia contra la mujer( Walker y Brown, 1985).Según esta teoría los hombres y las mujeres son socializados para que ejerzan comportamientos y asuman rasgos acordes a los estereotipos sexistas . Pero, como hemos visto, actualmente estos estereotipos no están internalizados en los sujetos en
el grado que tales teorías establecen. Esta visión que polariza como pares opuestos y siempre en contraposición a lo femenino- masculino no puede ser sustentada en estudios empíricos.

Sea porque los cambios sociales han fracturado los roles genéricos tradicionales o porque emergen otros roles y modelos de género, la Psicología recientemente tiene concepciones muy diferentes para definir el significado de ser masculino y ser femenino y como evaluar estas construcciones de género dentro de la complejidad de la personalidad.

La visión de la socialización de las personas en roles de género tradicionales dictados por la Sociedad Patriarcal es simplista : tal organización política-social ha desaparecido. En nuestro país la realidad política nos ubica en medio de un proceso político en el que las dos
figuras más creíbles y con más convocatoria son dos mujeres. En las elecciones, los hombres votaron más por las mujeres y desestimaron a los políticos varones. (*)

¿ Sería posible esto en una organización patriarcal-sexista? .

Paralelamente , la visión bipolar Masculino Vs. Femenino ,TAMPOCO puede ser sostenida con una fundamentación científica (Ashmore,1990).

Los hombres y las mujeres somos mucho más complejos .La Psicología propone una "nueva visión "del concepto de género ( Pervin ,1990).En este enfoque, la identidad y la autoimágen del sujeto es una construcción compleja y múltiple en la que la persona combina individualmente aspectos que según esos estereotipos sexistas serían femeninos con otros que corresponderían a lo masculino. Es decir, que un varón puede tener una identidad sexual masculina, heterosexual, pero identificarse con rasgos que los estereotipos sexistas marcaban como "femeninos" (sensibilidad, empatía, solidaridad, sentido estético,no agresividad, interés en lo culinario, crianza etc.). Esto es fuente de mayor autoestima y realización social y no es conflictivo para la identidad del sujeto ni afecta su funcionamiento social. 

Recién en l970, los psicólogos que estudian la personalidad empiezan a explorar la posibilidad de que Masculino-Femenino no sean estructuras opuestas.

Lo que hallaron los autores es que solo había una correlación media entre los sujetos reales y los estereotipos "tradicionales". Es decir, la mitad de los sujetos habían asumido comportamientos de rol tradicionales para el otro sexo, sin embargo , su auto-imagen de sí correspondía a su sexo biológico. Por lo tanto, las personas tenían tanto rasgos femeninos como masculinos. Esto contradice en sí mismo los estereotipos antitéticos varón –mujer.

Es decir, un varón puede tener rasgos disposicionales ( cualidades asertivas), intereses personales ( vida doméstica, crianza, trabajo ) y comportamientos de rol tradicionales de varón ( interés por el deporte y football, sexualidad más liberal) y valores sociales más acordes al rol sexista femenino ( solidaridad, interés social e integrar un grupo de ayuda social). Estas construcciones simbólicas se integran en el mismo sujeto a través de distintos aspectos de su personalidad.

Estos estudios no confirmaron la polaridad femenino-masculino de los roles sexistas ( Aube y Koestner,1992,1994; Aube Norcliffe,Craig ,Koestner,1992,1994; Aube Nocliff,Craig y Koeestner,1995,Orlofsky,1981).

Esto implica que lo femenino y lo masculino son conceptos que involucran dimensiones múltiples de la personalidad que no pueden ser capturadas por los estereotipos sexistas . Se crearon otros modelos que trataron de explicar porqué los sujetos desarrollan rasgos que no concuerdan con los estereotipos tradicionales a) La teoría multifactorial de la identidad genérica de Spence ( 1993); b) el Modelo Múltiple de Ashmore (1990);y c) el Modelo Andrógino de Salud Mental ( Bem, 1974).

De acuerdo a estos autores una persona puede tener una sólida imagen de sí femenina y no exhibir todos los atributos, cualidades, intereses, actitudes y comportamientos de rol que "dictan" los estereotipos tradicionales de género. Por el contrario, tener cualidades adscriptas al estereotipo masculino "opuesto". Viceversa en el caso del varón.

Estas teorías demuestran que la imagen de sí como femenina o como masculina no se altera porque el sujeto tenga características incongruentes con los estereotipos sexistas . Por el contrario, la mayoría de los sujetos las siente como irrelevantes o como ventajosas. Bem (1974) encontró que los sujetos que tenían rasgos propios del estereotipo contrario al de su sexo biológico, tenían más flexibilidad y ventajas en sus relaciones y mayor ajuste marital. Esta nueva perspectiva se denominó Modelo Androgénico de Salud Mental. 

Los modelos multifactoriales de género explican que aunque la identidad genérica se mantiene constante a lo largo de la vida, algunos factores múltiples ligados a la construcción genérica varían a lo largo del ciclo vital ( por ejemplo la paternidad).Estos factores pueden orientar al sujeto a valorizar y desarrollar rasgos expresivos que estarían ligados a los estereotipos femeninos( comportamientos de cuidado de los hijos, ternura, delicadeza.) y también intereses y habiliades que según los estereotipos sexistas serían femeninos ( alimentación ,puericultura, higienización, etc.) ( Katz,1986).

Varios modelos teóricos tratan de explicar los cambios de qué es ser mujer o ser varón en la actualidad. Lo cierto que estos cambios existen y se relacionan con cambios sociales (liberación femenina, trabajo de la esposa) y con cambios relacionados con eventos propios de la biografía del individuo ( paternidad, viudez, etc,).

En esta línea teórica se adscriben los modelos multifactoriales y múltiple de la construcción genérica. La identidad individual de género, nuestra autoimágen como mujer o como varón es una construcción altamente personal y multifacética en la que se integran muchos aspectos y no somos simplemente "copias" de los estereotipos sexistas "moldeados" en base a la organización Patriarcal. 

Por ejemplo, estudios longitudinales notaron un aumento significativo de los niveles de confianza y aserción en las universitarias entre los años 1940-1950 en USA. Estas cualidades son dos rasgos que "corresponden" únicamente al estereotipo masculino sexista de la Sociedad Patriarcal. ( Helson y Wink,1992). Actualmente , la diferencia entre los géneros en estos rasgos son las siguientes : los varones son 0,10 más asertivos que sus compañeras y las mujeres tienen 0,10 más confianza en sí mismas que los varones ( Feingold,........) .Es decir, que las concepciones de género sufren modificaciones a lo largo de los cambios sociales e históricos ( integramos una cultura Post-Patriarcal) y que
las concepciones de género van en camino a roles igualitarios y no sexistas.

En síntesis, si los estereotipos sexistas de la Sociedad Patriarcal tuvieran vigencia absoluta, lo esperable en los diferentes estudios de personalidad sería:

 a. Los varones deberían puntajes altos en las mediciones de atributos ligados al estereotipo masculino.
 b. Las mujeres deberían deberían mostrar puntajes significativos en las mediciones de atributos ligados al estereotipo femenino.
c. Estos patrones de respuestas confirmarían los rasgos ,actitudes, intereses y comportamientos que configuran los estereotipos sexistas. 

Pero, por contrario, tales marcadas diferencias en la personalidad de los sujetos no existen: varones y mujeres somos diferentes pero solo en una insignificante medida ( 0,10) y en pocos aspectos.

En la construcción de su personalidad, el individuo normal integra tanto aspectos ligados al estereotipo tradicional de varón como al de mujer. 

En relación a la crianza según los roles tradicionales de género, los estudios hallaron que la creencia de los padres de educarlos dentro de los estereotipos no garantiza que los hijos asuman e internalicen esos rasgos ( Lott,1978;Meyer,1980).

Lo que constatan los estudios de personalidad es que , independientemente del sexo biológico, en un sujeto están presentes rasgos femeninos y masculinos . Este enfoque es usado en una técnica psicométrica (MMP2) que tiene una escala Femenina y otra Masculina .Este sistema de clasificación tuvo vigencia durante veinte años y actualmente está en revisión y en serio cuestionamiento ( MMP2; Becher, Dahlstrom, Graham, Tellergren y Kaemer,1989,1991) 

Especialmente está en discusión la escala 5 del MMP1 que se basaba en la teoría unidimensional de los roles sexistas según los estereotipos tradicionales. ¿ por qué se discute su validez? Porque se encontró que 56 de los 60 ítems evaluados como masculinos y femeninos obtenían el mismo puntaje en hombres y mujeres.

Es decir , los estereotipos sexistas tradicionales son obsoletos. Los estudios que se basaban en los rasgos tradicionales femeninos y masculinos encontraron que la gente no se identifica con ellos. En el estudio del MMP2, tanto hombres como mujeres tenían el mismo puntaje en 52 de los ítems "femeninos" y "masculinos".

Esto parece dar también validez por convergencia a los otros estudios que ya mencionamos y que destacan las diferencias mínimas que "oponen " a los sexos.

Los únicos ítems en que varones y mujeres se diferenciaban nítidamente correspondía a elecciones de pareja . Como explican los autores, los estudios "... han originado serias dudas sobre la validez interna, consistencia y utilidad de las escalas Femenina- Masculina... " (.......). 

La pasada Sociedad Patriarcal ha propiciado una Ideología basada en los estereotipos sexistas de la mujer confinada y dedicada al hogar y la crianza y el estereotipo del hombre Jefe de Familia en un rol autoritario de proveedor y de distribución del dinero. Y de la relación Amo – esclava y víctima. 

La fractura de estos roles sexistas se hace evidente no solo a nivel individual sino en el rol del varón en la familia actual. En la actualidad, el sistema social tiende a ser
mucho menos patriarcal, es más , asistimos a un fuerte debilitamiento del rol paterno y a una "cultura de la paternidad casual" En donde se ubica al padre varón como Progenitor de Segunda después del Divorcio.

Esta cultura de la "paternidad casual" es un emergente del creciente individualismo
en nuestra Sociedad actual y de la crisis de los valores de responsabilidad y de
obligaciones sociales.

Esta cultura de la "paternidad casual" legitima que los padres no se hagan cargo de su función. La primordial función de la familia : protección de los hijos ha sido sustituida por la familia con la única función de satisfacción emocional de los cónyuges. Terminado el vínculo afectivo entre ambos, se disuelve la familia y la función del padre en la familia. 

¿Cuál es ésta función según nuestro entender? La contribución del padre como un soporte para que los hijos aprendan por identificación como se comporta y actúa un padre incluido y responsable de la crianza .Posibilitar en los niños , especialmente los varones, la identificación con un modelo de varón que disfruta de la infancia de los hijos . Con patrones de cooperación varón-mujer en la crianza y el aprendizaje de roles igualitarios en la toma de decisiones familiares . Desde esta perspectiva, la relación paterna , aún luego del Divorcio permite a los hijos interiorizar virtudes que normalmente no podrán ser aprendidas en ninguna otra relación. 

El sistema familiar actual monógamo y con co-residencia de ambos progenitores que trabajan requiere también la participación de los dos en la crianza y en el trabajo doméstico. Es decir, emergen roles igualitarios de género y de participación en la crianza.

Esto implica una fuerte fractura en los estereotipos tradicionales de género . Estamos asistiendo a una forma de familia "post – nuclear" ( Popenoe, ) y a una "Nueva Masculinidad".

Surgieron cambios en los roles tradicionales que estructuraron el anterior Sistema Patriarcal. Estos cambios llevaron a que las mujeres ejercieran presión social para que sus compañeros ayudaran en el hogar en forma igualitaria a como ellas contribuían en el mundo del trabajo. Lo que espera la Sociedad de los padres varones ha variado enormemente en los últimos años. Los varones están más involucrados en el cuidado , la atención de los hijos y con el trabajo doméstico que en las generaciones anteriores .

En las pasadas tres décadas hemos asistido a muchos cambios sociales: la liberación sexual, la liberación femenina y el divorcio. Pero ninguno es tan significativo y perjudicial para la Sociedad como el fenómeno del Padre Ausente. Cuando el padre está ausente y abandona a
los hijos, será el Estado el que deberá ocupar ese lugar .Pero con la falta de vigencia del modelo del Estado de Bienestar, y los cambios políticos, ¿ puede el Estado ejercer esta función o ser un paliativo mediante subsidios a las madres que trabajan, a los niños abandonados?

El abandono paterno es la contrapartida al nuevo rol del Padre en la familia: asistencia material y crianza activa .

Es decir, parecería surgir una Nueva Masculinidad en la que algunos varones tienen roles igualitarios en la crianza , un sólido vínculo afectivo con sus hijos y luchan por su ese rol luego del Divorcio y paralelamente, otros varones que buscan desentenderse de estas funciones , su paternidad es "casual" y los hijos son un " producto" de la mujer. Esta " huída" de estos hombres de asumir un rol igualitario con la mujer en la crianza se sustenta en diversas creencias : a) La función del padre luego del divorcio la puede ejercer cualquier otro varón y b) la mujer puede eficazmente hacerse cargo de los hijos y ser "Jefa de familia" . Ambas creencias ponen en un lugar prescindente al padre y legitiman que no
se haga responsable de los hijos.

Por el contrario, el nuevo rol del padre en la familia, le exige ser más participativo en la crianza y ha emergido gradualmente al compás de los cambios sociales . Paralelamente , los treinta últimos años han sido testigos de un enorme incremento de la ausencia paterna.

En esta Sociedad Post-Patriarcal , el varón se enfrenta con una paradoja a veces sin resolución : Durante el matrimonio se le exige que participe en la crianza y la manutención de los hijos. Lo primero, que ha sido fuente de enorme gratificación y felicidad para el varón debe ser abandonado después del Divorcio.

El rol de padre pasará a ser únicamente el de visitante o mera fuente de ingresos para su hijo. Después de roto el contrato matrimonial se rompe la relación igualitaria de los padres y las decisiones y autoridad sobre el hijo pasan a ser ejercidas únicamente por el padre que ejerce la tenencia. Generalmente es la madre, ya que el costumbrismo legal, prolonga los estereotipos sexistas . Queda configurada una estructura en la que hay un Padre de Primera y un Padre de Segunda .

Cuando la participación igualitaria en la crianza del varón es una necesidad social, contradictoriamente, no se valoriza ni se apoya la función paterna. El varón tiene capacidad para la crianza y la paternidad, pero esta función debe ser guiada y reforzada por la cultura y el orden legal. Es decir, la madre es "certíssima" pero la paternidad es fruto de las creencias sociales y de las prescripciones de la Cultura ( Lacán...).

En otros términos , la función paterna depende y es guiada por las creencias sociales e imágenes vigentes en una sociedad dada. Una de las creencias sociales que circula es que el padre es innecesario y es reemplazable. El padre queda así subsumido a la figura de compañero de la madre y es una figura cambiante y errática, sin demasiada importancia en la crianza y por lo tanto, sin demasiadas responsabilidades. 

Esto también crea otra forma de "figura paterna" que es la del padre de "tránsito". Los niños tienen una especie de figura paterna en la persona de las sucesivas parejas de la madre. Esto implica menos compromiso emocional y por lo tanto, menos cuidado para los niños.

Los varones necesitan presión social para hacerse cargo de los hijos y esta presión social se ejerce mediante la vinculación efectiva con los hijos y mediante una Conciencia social que indique que la función del padre no termina en la concepción ni empieza con el pago de una cuota de alimentos.

Es decir, la paternidad es una combinación del lazo legal, que implica el Apellido del Padre y de lo prescripto socialmente sobre lo que se espera de un padre. Si la sociedad considera que el padre es prescindible y no importante en la crianza .Que su rol puede ser ocupado por cualquier otro hombre o por varios, o por la madre, la Sociedad entonces producirá padres ausentes y desentendidos de su función.

La más importante presión social es el lazo afectivo del padre con sus hijos. La única manera de lograrlo es mediante un contacto adecuado en cantidad de tiempo y a través de la vinculación de los padres en el desarrollo social y mental de sus hijos en forma diaria .Esto reasegura continuamente amor y devoción. Esto previene el abandono y el desarraigo paterno.

Existe una regla básica : Los varones que mantienen un contacto y vínculo cercano a sus hijos están más ligados afectivamente a ellos. Esta involucración hace que los varones se sientan más inclinados a mantener un investimento parental continuo, aún en ausencia del control de la Tradición y de la Moral. Porque la paternidad no se reduce a una función genética.

Cuando los cambios sociales precisan que el padre tenga un rol crucial en la crianza que se logra solo a través de su presencia, el Sistema Jurídico contribuye a su alejamiento. En nuestra sociedad el rol del padre necesita ser redefinido .Este proceso de redefinición implica plantear una "Nueva Masculinidad" para no desembocar una en una cultura de la "paternidad casual ". Estamos asistiendo a una nueva construcción de otros modelos de género y de paternidad .

Legalmente y socialmente el padre varón después del Divorcio ha pasado a ser el Progenitor de Segunda y su rol en la crianza es marginado en forma creciente cuando no convive con sus hijos. 

Lic. Susana Pedrosa de Alvarez

Licenciada en Psicología (U.B.A.) Licenciada en Servicio Social ( U.M.S.A.) Consultora e investigadora en temas psicológicos de
APADESHI.(  ad-honorem ).Terapeuta de familia y clínica de adultos

Buenos Aires, Argentina, 1999


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